Todos tenemos una rutina, una hora a la que nos despertamos (aunque hayamos trasnochado) y como decimos en casa, «tenemos cuerpo de pobres», no sabemos estar en la cama. No por eso de tener que hacer muchas tareas, ni por «aprovechar el tiempo», realmente ahora podría vaguear en la cama sin obligaciones, pero como diría mi mamá, «La cama me pincha».
Recuerdo que siendo adolescente, todas las horas de sueño me parecían pocas. Luego, cuando se tienen obligaciones, el ritmo cambia, los horarios y las reuniones, los trabajo si va por turnos, etc. Pero sobre todo, si se tienen bebés, parece que se duerme con un ojo abierto, que cualquier ruido te desvela…aunque no tengas el sueño ligero.
Lo bueno es acostumbrarse a un horario más o menos regulas, por aquello de los ritmos circadianos…, el cuerpo también necesita su rutina, es más saludable. Hoy me enviaban un mensaje «me he despertado a mi pesar» acompañado de con un dibujo infantil…. Buen humor.
