Pardales.

Son supervivientes natos pero no dejo de pensar en ellos con las bajas temperaturas del invierno en que tiene que soportar heladas. O el calor agobiante y seco (o húmedo según zonas) en este clima tan cambiante que disfrutamos en España.img_20190120_221807 Estoy hablando del gorrión, (pardal en Aragón) con ese color pardusco y discreto con el  que parece no querer que lo veas, va camuflado, pero es muy descarado en su comportamiento.

Ayer, vi pasar a unos niños en fila india porque iban a alguna actividad escolar fuera de las aulas y me recordaron a los pardales. Bulliciosos, inquietos, con la curiosidad de los niños de poca edad que esperan con alegría salir de las aulas, que para ellos es una fiesta.

Parece que son el reflejo de la alegría de vivir. Para los celtas este animal significaban «la alegría de los dioses». En esta sociedad que cada vez hay menos niños, es una alegría verlos desfilar con sus chalecos amarillos (no es una alusión a los chalecos franceses, sino una forma de identificar sus profesores a los niños). Una sociedad envejecida, que no tiene niños, está condenada a morir.

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De tinteroypincel

Me gusta la Naturaleza, la literatura, el dibujo, la pintura y los niños. Estar con mis amigos y contar historias, reír y hacer un pocos más fácil la vida a los demás.

4 comments

  1. Una buena reflexión y muy bonita comparación, los pajarillos y su alegría, con los niños que son la alegría del mundo y a la vez, la pena que el mundo se envejezca, pero tal y como están las cosas, los jóvenes no se animan a traer hijos a este plantea que cada vez está más destruido.
    Un abrazo y feliz domingo. 🌷

    1. El mundo envejece por el egoismo de los adultos. Siempre tenemos una excusa ( el trabajo, no es el momento, estoy pendiente de un ascenso…) Si nuestros padres hubieran pensado así, ya no existiríamos. Un gran abrazo.

  2. Qué hermosas palabras dedicas al gorrión, en las acacias frente a casa, vivirán unos doscientos de ellos, como bien dices, descarados, inquietos, traviesos, son como mis compañeros del día a día, pero eso sí cada uno en su casa como dice el refrán y Dios en la de todos. Todos los días les pongo algunas miguitas de pan, otros, un poco de arroz, y si falto a mi cita se atreven a llegar a mi ventana para avisarme que están esperando en la acacia… Me encantan, es una de mis aves favoritas y bien puedo decir que son mis vecinos. Gracias, amiga, por hablarme de ellos. Siempre aprendo algo nuevo contigo. Mi abrazo fuerte.

    1. Hola Julie, tendrás que leer mi comentario de Poetas en la noche, perdona, pero me he liado con los comentarios.
      Eres afortunada de disfrutar de la naturaleza, yo necesito asomarme al balcón ( que no está tan lejos). Esos pardeles dan alegría. Vamos a aprovechar de su presencia.
      Otro abrazo.

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