Fiestas.

Ya se acaban las fiestas. Aunque queda la Epifanía del Señor. Esa fiesta que nos recuerda que Jesús se manifiesta para todos los hombres, independientemente de sus razas, credos y culturas. Claro que aquí se celebra como un derroche de consumo, compras, regalos, tecnologías, etc. ¿Cuánto tiempo tardarán esos regalos en pasar al olvido, a la indiferencia, al aburrimiento?

Hace tiempo, en una película, decía la educadora/maestra algo así como «querer compensar con objetos ostentosos la falta de dedicación a los que queremos». Hay excepciones, claro está, pero no suele ser lo más frecuente.

Los niños, a veces, eligen las cajas para jugar porque inventan. Les damos demasiados estímulos, luego decimos que son hiperactivos… Eso produce rabietas, estados de envidia si hay más de un niño y rivalidades. Una vendedora le ofrecía al cliente una serie objetos, mire usted, «esto funciona como si…,» esto otro,» pone en funcionamiento la música y las luces», «este otro…» El comprador aburrido le pregunta a la vendedora ¿y para niños sin imaginación y que puedan crear ellos mismos, tienen algo?

¡¡ Feliz Epifanía !!

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De tinteroypincel

Me gusta la Naturaleza, la literatura, el dibujo, la pintura y los niños. Estar con mis amigos y contar historias, reír y hacer un pocos más fácil la vida a los demás.

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