La antigua Grecia tiene (o tenía) una sabiduría especial. Cuando lees La IIliada o La Odisea», nos damos cuenta de que «no hay nada nuevo bajo el sol». Odio, venganza, rencor…, y es que los seres humanos no aprendemos…. Estaba recordando la aventura de Ulises cuando llegó a la cueva del Cíclope Polifemos. Este le pregunta su nombre, y la astucia de Ulises dice llamarse «Nadie», El cíclope había decidido comerse a todos los griegos de la expedición por entrar en su cueva. Polifemos tenía un solo ojo. Para poder salir vivos, Ulises buscó una estaca, le sacó punta y dejó ciego a Polifemo. El pobre se puso a gritar.
Cuando los otros cíclopes le preguntaron por qué chillaba, Polifemo dijo que «Nadie» lo había herido, así que los otros volvieron a sus ocupaciones. La indiferencia fue una ayuda para los griegos. Como Polifemo tenía un rebaño de ovejas, las sacó a pastar, pero Ulises le aconsejó a su gente, que se agarraran a las lanas y salieron todos sanos
Polifemo, rencoroso por haber sido vencido por un humano, pidió ayuda a su padre Poseidón, dios del mar, para vengarse. La expedición. después de muchas aventuras y problemas, consiguió llegar a Ítaca su patria.
La inteligencia, la astucia y la decisión de Ulises consiguió vencer. Por eso decía que no hay nada nuevo bajo el sol. Los peores instintos siguen aflorando en nosotros…, ¿hasta cuándo?.
