Objetivos.

Ha llegado septiembre, los niños al colegio, ¡Cómo han crecido los críos!, ropa nueva y libros, y material escolar, es la cuesta de septiembre. Los adultos al trabajo, a la rutina. Como los días empiezan a ser más frescos, el humor y la alegría se van diluyendo.

Siempre hacemos proyectos para este principio de curso: Iré al gimnasio, adelgazaré un poco (o mucho) porque el verano y las cervezas son muy peligrosas… Aprenderé un idioma nuevo o informática, que parece que solo escribo con dos dedos…, o a tocar el piano, o la guitarra…, pero ¿cuánto tiempo libre te queda después de las actividades extra escolares de tus hijos? porque claro, los niños son lo primero… , ¿ o cuentas con que tu pareja comparta esas aficiones?

Los objetivos tienen que ser realistas, porque siempre se corre el peligro de abandonar, buenas intenciones, pero poca voluntad. Hay personas que tienen la crisis de los ’50. Se toman el objetivo como algo personal y vital. Que tiene que hacer 800 flexiones cada día en un tiempo X, que se comparan con los demás, sin valorar desde dónde salieron ellos mismos o los otros. Somos competitivos hasta el extremo, sin valorar la salud o la formación. «Mens sana in corpore sano»…, creo que se olvidan de la parte de «mens sana», porque un cuerpo sin cerebro es una caja vacía que repite como un loro.

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De tinteroypincel

Me gusta la Naturaleza, la literatura, el dibujo, la pintura y los niños. Estar con mis amigos y contar historias, reír y hacer un pocos más fácil la vida a los demás.

1 comentario

  1. Es cierto, cada septiembre empezamos con esos propósitos de hacer deporte, ir a yoga, alguna clase y después nos vamos dejando y llega el invierno y entoces decimos, bueno… Después de navidad empiezo, jajajaja y cada año lo mismo.
    Mee ha encantado tu entrada, piensas como yo en ese sentido.
    Un abrazo 🌷

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