Hace muchos años, existía en mi ciudad una tienda de ropa de caballero que se llamaba así: La Fama. No se si seguirá existiendo…, pero está claro que se distinguía por la calidad de su ropa. La fama tenía el buen nombre, esa clase en sus prendas que la diferenciaba.
No estoy haciendo el panegírico de una empresa, estoy pensando en como se destruye el buen nombre de una persona, de una entidad o de una sociedad. Ahora solamente pensamos en la imagen, el escándalo, los titulares y estar muchas horas en la televisión hablando una y otra vez de que si dijo…, que si no dijo…, sin ningún argumento ni fundamento, dándole vueltas a noticias que tendrían el recorrido escaso de unas lineas.
Nos quejamos de que los jóvenes, (y no tan jóvenes) escuchan programas «basura» en la televisión, ¿Dónde quedaron esos programas de debate, de opiniones serias y razonadas, de obras de teatro…? Así conseguimos que nuestros hijos y nietos no tengan criterio propio o que no sean capaces de organizar, ordenar y discutir argumentos u opiniones. Sofía, haciendo gala de su nombre, eligió filosofía como asignatura alternativa en el curriculum. Así podrá pensar con argumentos…, plantear cuestiones o dudas…, procurará no dejarse arrastras por «la masa»…
Ya despunta sensibilidades artísticas, eso me hace sentir que todo no está perdido en esta juventud.

Me encanta tu dibujo. También tu crónica. Besos.