Refitolea.

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Es un verbo que se utiliza para expresar el comportamiento de las personas que siempre están curioseando, “haciendo oreja” en aquellas cosas que no les incunven, personas a las que les gustan los chismes y que siempre las encuentras pendientes de los demás.

Preguntan a los niños porque saben que escucharán la verdad sobre qué hicieron los adultos tal o cual día, tienen esa habilidad de alcahuetear, se saben a salvo de que otros adultos les inquieran sobre su comportamiento…, “yo, pasaba por ahí”.

Si comentas con alguien que tienes una propuesta o una proposición interesante, ahí están ellos con la oreja “en parabolica” para no perder detalle. Son las personas que “no van por derecho” para tener la información, sino que buscan los mentideros de la ciudad. Atesoran la información o los cotilleos. “No pregunto para qué no sepan que estoy interesado pero busco la información necesaria por otros lados…”

Haberlo, hailos, como las meigas, así que “libéranos domine” de sus murmuraciones, sus informaciones interesadas y sus verdades a medias.

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Acerca de tinteroypincel

Me gusta la Naturaleza, la literatura, el dibujo, la pintura y los niños. Estar con mis amigos y contar historias, reír y hacer un pocos más fácil la vida a los demás.
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6 respuestas a Refitolea.

  1. Una palabra muy curiosa que está moribunda… La he escuchado muchas veces cuando era niña. Me encanta. Y también el dibujo.

  2. 76sanfermo dijo:

    Me gusta esto…! Lo que dices es pura verdad…

    No tiene nada que ver con este post , pero fui a ver tus entradas de hace un año y me entere’ de lo sucedido….Hace cuatro años me sucedió lo mismo y quiero decirte que fui mejorando , poco a poco y ahora me encuentro bien ! Lo mismo sucedera’ contigo ; te aseguro que vas a volver como nueva (!) y disfrutando la vida mas que antes….
    Muchos deseos de buena salud y feliz vida , guapa!.
    (mientras tanto , cuídate ………………..! Un beso)

  3. Borgeano dijo:

    Y como siempre, lo mejor es ser tajante en cuanto a ellos: fuera de nuestra vida sea como sea. No hay otro camino; esa gente ensucia todo lo que toca y nuestra vida es demasiado preciosa como para permitirles que la manchen. En lo personal me costó tiempo aprender a no sentirme mal por ello, pero ahora veo que los resultados valen la pena. En cuanto veo que uno se acerca corro como si se tratara de la peste. Lo que digan me tiene sin cuidado.

    Un abrazo.

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