Cuando los primeros hombres inventaron la escritura tuvieron un arma muy poderosa. A nadie se le oculta hoy en día, que aquellos poseedores del saber estaban por encima del resto de la sociedad de la época.
Son buenos ejemplos el rey de Babilonia, Hammurabi y su Código donde se recogieron las leyes, su célebre Ley del Talión, los escribas en el pueblo judío, que interpretaban la Ley de Moisés, los monjes en la Edad Media como transmisores de la cultura griega y romana, etc., etc.
Estaba claro que todas aquellos que poseían el don de la escritura, estaban en lo más alto de la escala social porque tenían el conocimiento y los poderosos los necesitaban.
Sin embargo, hoy en día hay muchas personas que entienden las grafías , las letras, las palabras, pero no comprenden el significado de los textos. Esto es una clase de analfabetismo, no comprender lo que se quiere decir.
No solo podemos ser analfabetos (hermosa palabra de origen griego) porque no leamos lo que pone en un texto sino también porque no sepamos interpretarlo y un buen remedio es practicar con la lectura y con un buen diccionario a nuestro lado.
Muy buen consejo!